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www.lanacion.com.ar, 25 June 2001
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Los psicólogos están preocupados por los multimillonarios que no pueden
manejar su nueva pobreza
El colapso de las empresas de tecnologías originó el fenómeno
NUEVA YORK.- Algunos psicólogos de California están preocupados por el
aumento del número de multimillonarios de la alta tecnología que han perdido
sus fortunas y no pueden manejar su nueva pobreza.
Según ellos, el colapso de la burbuja de las punto com está produciendo un
problema tan grave como el de la "affluenza", la incapacidad para manejar la
riqueza repentina, que hace dos años proveyó de mucho trabajo a los psicólogos.
Stephen Goldbart, del Money, Meaning & Choices Institute de San Francisco
afirma que "no hay forma de saber cómo es lograr un montón de dinero rápidamente
y luego perderlo de la misma manera. Alguna de estas personas son suicidas".
Al igual que los que sufren de opulencia, los pobres repentinos se juzgan a sí
mismos y a los demás únicamente por su riqueza. A menudo sufren de baja
autoestima, inseguridad, culpa, paranoia e insomnio. Si bien la mayoría
de los magnates que han quebrado no sufre de esta manera, la magnitud del
problema podría llegar a ser tremenda, ya que los empresarios e inversores
norteamericanos han perdido alrededor de cuatro billones de dólares el año pasado.
En el próximo número de la revista Forbes se incluye una lista de
los máximos perdedores. A la cabeza se encuentra David Huber, fundador
de Ciena y Corvis, cuya fortuna cayó de 7500 a 700 millones de dólares.
A Gururaj Deshpande, de Sycamore Networks, le quedan 700 millones de su
fortuna de 8900 millones. Thomas Haffa, de Alemania, cuya TV EM compró los
Muppets y 50 emisiones de la Fórmula uno de Bernie Eccleston, el año pasado,
perdió 3500 de sus 3750 millones.
Por supuesto, ninguno de estos señores mostró los síntomas mencionados
arriba. Si hay personas que deberían sentirse inclinadas al suicidio,
éstas podrían ser, quizá, los japoneses. Debilitados por la recesión y
un yen débil, 14 de los multimillonarios no norteamericanos citados en
la lista de este año de Forbes son de Japón.
La caída más espectacular es la de Yasumitsu Shigeta, de 36 años, cuya
compañía de celulares y de Internet, Hikari Tsushin, ha perdido el 98% de
su valor en el mercado accionario. Su fortuna, valorada en 25.000 millones
de dólares a mediados de 1999, cayó a tan sólo 350 millones. Yoshiaki Tsutsumi,
que era el hombre más rico del mundo en 1990, con una riqueza estimada en 16.000
millones de dólares, ha visto disminuir su capital a 2800 millones y su posición
descender al puesto 167.
Entre los multimillonarios británicos, sir Richard Branson, cuyo capital de
3300 millones de dólares cayó a 1800 millones, es quien más perdió. Contribuyeron
al mal año el desmoronamiento de las ganancias de Virgin Atlantic, el caos
ferroviario de Virgin Trains y las bajas ofertas para la Lotería Nacional.
Pero Branson, entusiasta del vuelo en globo, podría reponerse pronto. Su
Virgin Mobile firmó un pacto con SingTel, Cable & Wireless y Sprint.
Ronit Lami, psicóloga londinense, que trata personas que sufren de "affluenza"
o "síndrome de opulencia repentina", afirma que sus pacientes son perfeccionistas
altamente motivados que harían cualquier cosa con tal de concretar sus objetivos.
"No importa cuánto dinero hay en el banco -agrega- nunca es suficiente. Existe un
gran temor al fracaso. Si de pronto pierden su dinero, sufren depresión. Muchos se
identifican con sus posesiones, por eso toda su identidad colapsa."
Lami cree que a medida que el capitalismo y el consumismo al estilo norteamericano
se extiendan por todo el mundo, el problema crecerá.
"No hay nada de malo con el dinero, pero se necesita equilibrio. Ghandi decía
que cuanta más riqueza material uno tiene, menos se está en contacto con su
propia interioridad y con los verdaderos valores de la vida," señala.
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